Cómo una explosión que me quema las venas,
me incendia el pecho,
me recorre el cuerpo sin dejar un recoveco indiferente.
Acaba en mis mejillas, sonrojándolas,
me llega a asfixiar.
Y si la meto presa, me angustia,
y si la dejo libre ensucia cada cosa a su paso.
Esa misma que me empuja a teclear estas lineas...
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